Navalmoral de la Mata
Usuarios
Metros de red de canalización
2.700
10.800 metros

SUPERFICIE TÉRMINO: 156 km2

ALTITUD: 269 metros

POBLACIÓN (1/1/2001): 16.649 habitantes

PARTIDO JUDICIAL: Navalmoral de la Mata

SITUACIÓN:

Navalmoral de la Mata está situada a 120 Km. al noreste de Cáceres capital. Dista de Madrid 180 Km. por la N-V (E-90) y de Mérida 160 Km. por la misma carretera en sentido contrario.

Navalmoral de la Mata es el centro de la comarca de Campo Arañuelo en el que desde hace siglos confluyen numerosos caminos y rutas en disposición radial. Con el tiempo las comunicaciones fueron mejorando y en la actualidad son estupendas carreteras las que con comodidad y discurriendo por un variado paisaje nos sitúan en poco tiempo en las cercanas comarcas de La Vera, La Jara o Las Villuercas.

HISTORIA:

Situada en la puerta extremeña del noreste (por donde entran -o salen, según se mire- las dos vías de comunicaciones más importantes de nuestra Comunidad, la Autovía de Extremadura y el ferrocarril Madrid-Lisboa), la ciudad de Navalmoral de la Mata ha desempeñado (y lo hace aún) un destacado papel a lo largo de la historia:

Primero, allá por la lejana Prehistoria, cuando los prehomínidos y humanoides recorren y se establecen en las terrazas del Tajo y el Tiétar, donde quedaron importantes asentamientos y restos. Pero también existen vestigios en este municipio cacereño.

Después llegaron los romanos, asimilan y enriquecen las culturas indígenas precedentes, y nos dejan un importante legado: villas, puentes, templos, calzadas, fuentes y baños, minas, inscripciones y un largo etcétera. Como en el caso anterior, tampoco se olvidaron de residir en lo que hoy es el término de Navalmoral, donde han aparecido huellas de su civilización y estancia.

Tras la visita de los visigodos -que también aportaron alguna muestra dispersa, incorporando la cultura anterior- serían los árabes quienes siguen reutilizando los antiguos caminos del Arañuelo, sobre todo la anterior calzada romana.

Lo que tendrá continuidad tras la Reconquista y Repoblación medieval. Y así, a finales del siglo XIV -o en el alborear del XV-, cuando surge Navalmoral y las otras alquerías de la comarca, de nuevo se relanzan las comunicaciones por este lugar: la Cañada Real Leonesa Occidental y el Camino Real de Extremadura (tras la construcción del Puente de Albalat-Almaraz, en 1536), que vertebraban los desplazamientos este-oeste de personas, ganados y mercancías (incluso, norte-sur, a través de sus respectivas redes secundarias). Y de este modo -dice la leyenda- que se fundó Navalmoral: en torno a la "Venta del Moral", que acogía y recuperaba a los que por aquí transitaban (. Desde entonces, Navalmoral se relaciona con Plasencia, Trujillo, Cáceres, Talavera, etc.

Coincide con la expansión de Guadalupe, y después de Yuste, lo que ya no tendrá final. Y, como es evidente, Navalmoral tiene bastante que ver con los desplazamientos a esos lugares: bien como lugar de paso hacia ellos, bien como punto de descanso o enlace. De ese Antiguo Régimen proceden los más antiguos e importantes monumentos de Navalmoral: como la iglesia de San Andrés y la ermita de Las Angustias (o el popular barrio de la "Plaza Vieja"-"La Peligrosa"). Después erigen el "Rollo" o "Picota", en 1637, como símbolo o insignia de la justicia municipal (y de haber conseguido su libertad, o exención), pues se convierte en Villa.

Los Austrias dejan paso a los Borbones (tras la cruenta Guerra de Sucesión, que nos afectó negativamente) quienes, según la tendencia que les caracterizó, dan un gran impulso a las comunicaciones y favoreciendo el desarrollo económico, demográfico y urbano de la localidad.

Época en que se construye la Casa de los Frailes (o del Espadañal, o de Comillas, porque todos esos nombres ha tenido de acuerdo con sus propietarios), la Fuente de los Caños Viejos y otras de más difícil catalogación (La Bamba, La Serradilla y algunas menores más); y también los típicos barrios del Cerro y del Perchel (primitivo "San Miguel"), o el primer Ayuntamiento.

Así alcanzamos el siglo XIX cuando, además de guerras (la de Independencia o las escaramuzas de los facciosos carlistas) y otras calamidades (como las frecuentes epidemias), y de ser nombrado este municipio cabeza de su Partido Judicial (en 1834, lo que facilitará su despegue en el futuro), se favorecen otra vez las vías y medios de transporte: en 1845 reconstruyen el Puente de Almaraz y en 1854 se inaugura la Carretera de Extremadura (o Madrid-Badajoz), sobre el anterior Camino Real y antigua calzada romana. Ya a finales llega el ferrocarril, cuya línea hasta Portugal se abre en 1881 (contando Navalmoral con la mejor Estación de esta vía en muchos kilómetros).

Como es evidente en tales circunstancias, la economía y demografía de la localidad recibe un incremento positivo. Pero también sufrió repercusiones negativas, caso de las consecuencias que se derivan del proceso desamortizador, en el que el municipio perdió la mayor parte de sus bienes de propio y comunes: lo que daría origen a un agudo latifundismo, y a posteriores movimientos sociales y políticos, sobre todo en el último tercio de ese siglo y en el primero del XX (el protagonismo que adquieren los partidos de izquierda y sindicatos no se concibe sin esa relación con la falta de tierra).

Durante el siglo XX ha y que destacar y que se irán completando y mejorando las comunicaciones, especialmente durante la Dictadura de Primo de Rivera y años de la Segunda República, comenzando por la carretera de la Vera, siguiendo con la de Guadalupe y otras de menor entidad, hasta llegar a la situación actual (con Autovía y toda la red que conocemos). En esa primera fase se edifican la Cárcel y las Escuelas Graduadas.

Se crean los famosos Mercados de ganado quincenales; así como las Ferias de San Miguel, San Andrés y de Abril. En 1930 crean el Centro de Fermentación de Tabacos, la obra que unió a todos los moralos en una época tan conflictiva; que, además, dio un gran impulso económico a Navalmoral y comarca.

Y entre conflictividad social y política, entre reclamaciones, manifestaciones, gran sindicalización, invasiones de fincas, huelgas (como la famosa de Carros de 1933), etc., se inicia el período republicano: cuando los antimonárquicos triunfan en Navalmoral, pues la economía seguía anclada en el pasado, con un latifundismo exagerado y mucho paro.

Después se ejecuta la Reforma Agraria, pero no colma las esperanzas que en ella se depositaron. Por lo que la esperanza se desvanece y, como la crisis obrera era alarmante, unido a que la República no pudo solucionar los graves y numeroso problemas que se multiplicaban por doquier, la Guerra Civil será inevitable: A Navalmoral le toca la peor parte, como lugar de paso hacia el frente y dada la ideología general y hechos precedentes.

Luego hubo que superar los "años del hambre", la autarquía y otras calamidades.

Gradualmente se realizan una serie de obras o rematan otras y se aprecia un crecimiento de la ciudad sobre una base agraria, comercial, artesanal y comarcal.

También comienza el Plan de Riegos de Rosarito, que repercutió sobre la economía y demografía morala. Además, influirá en la ampliación de la Tabacalera y Algodonera de Navalmoral.

Mientras se realizan estas obras, se inician las del embalse de Valdecañas. Ese aprovechamiento del Tajo, continuado después con los de Torrejón, supuso otra notable inyección económica para la villa y toda la comarca, y que ayudaría a frenar y retrasar el fenómeno emigratorio de los años 60. Razón de un nuevo progreso de la localidad.

Cuando parece que la situación se estancaba, en 1972 comienzan la obras de la Central Nuclear de Almaraz que, a pesar de las opiniones en contra, realmente supuso un factor muy importante para el desarrollo demográfico y económico moralo; por el trabajo proporcionado, consumo e inversión de las plusvalías en la localidad (aunque pudieron ser mayores...).

Llegan los años de la transición y el desarrollo es muy importante, cuando se abren los cimientos del progreso posterior:

Tras las primeras Elecciones Municipales Democráticas de 1979 continuó la citada progresión, a la vez que se culmina el despegue definitivo de Navalmoral, con una serie de obras y actuaciones impresionantes que convierten a Navalmoral en algo más que un pueblo grande. Se afianza como cabecera comarcal asumiendo perfectamente su papel, desarrollándose y ayudando al progreso comarcal (del que se beneficia en gran parte). Sería muy largo el enumerar aquí todo los logros conseguidos, que están en el recuerdo y a la vista de todos.

O Navalmoral de la Mata