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40.500 metros
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SUPERF. TÉRMINO (Km2.): 561,6
ALTITUD: 279 m
POBLACIÓN: 27105 habitantes
PARTIDO JUDICIAL: DON BENITO
SITUACIÓN DEL MUNICIPIO:
Se sitúa entre el extremo oriental de La Serena y las Vegas Altas del Guadiana, en una de las zonas más ricas de Extremadura. Junto con Villanueva de la Serena, de la que la separan tan sólo 5 km., forma uno de los focos demográficos y ecónomicos más potentes de la región. Su auge actual hace de Don Benito uno de los enclaves más señalados de la vertebración presente y futura de la región extremeña.
HISTORIA:
La población fue fundada, según la tradición, a mediados del siglo XV, a partir del enclave próximo de Don Llorente. Las razones de su creación fueron establecer un asentamiento en lugar mejor resguardado que el originario de las continuas inundaciones del Guadiana, y de mayor protección frente al vasallaje de los Condes de Medellín, de cuyo Señorío dependía el lugar como aldea.
La versión legendaria sostiene que, en fecha no determinada, dos hijos de dicho Conde, llamados Don Llorente y Don Benito, fundaron sobre terrenos que su padre les había donado dos aldeas a las que bautizaron con sus mismos nombres. Mas, sufriendo la de Don Llorente continuas inundaciones por encontrarse muy próxima al Guadiana, sus moradores acordaron trasladarse a la de Don Benito, situada en terreno más propicio. Algunas interpretaciones hacen de Don Benito un rico labrador, e incluso un indiano; o de los dos hermanos, vasallos que deseaban eximirse del dominio de Medellín.
Datos concretos sobre el hecho fundacional no se conoce con precisión, manejándose como fecha de la fundación la segunda mitad del siglo XV, e incluso el XVI, aunque no faltan indicios de que su existencia sea anterior.
Así lo confirma, por ejemplo, el cronista del XV Alonso de Maldonado, cuando se refiere al paso por este lugar del Maestre alcantarino Alonso de Monroy camino de Magacela, con el detalle anecdótico de la pérdida aquí de su caballo overo, "que se le quedó muerto entre las piernas". Ello sucedió en 1474, señalándose entonces ya a Don Benito como "pueblo viejo". El documento más antiguo que se conoce sobre la población es una ejecutoria real de 1494 ordenando al conde de Medellín que no se entrometiera en las elecciones del Concejo dombenitense.
En esa época el núcleo presentaba ya un notable desarrollo, prolongándose su eje mayor de S a NE más de un kilómetro, entre el primitivo barrio de San Sebastián y la actual calle Lágrimas, del que en esa época arrancaba la cañada y camino hacia Don Llorente.
En 1735, y no sin fuerte oposición por parte de Medellín, Don Benito se hizo Villa exenta, independizándose del Condado mediante el pago a Felipe V de 4.500 ducados. En 1856 Isabel II le otorgó el título de Ciudad, en atención a su creciente desarrollo.
En el aspecto morfológico, el centenar de calles de 1850 se ha multiplicado hasta completar una trama urbanística muy desarrollada, en la que proliferan avenidas espaciosas, hermosas plazas, atractivos parques y jardines, modernos tejidos de grandes edificaciones, e instalaciones y equipamientos de todo orden.
El centro neurálgico de la ciudad continúa siendo su amplia y bien cuidada Plaza de España, en parte porticada, en la que se levantan como hitos más señalados el Ayuntamiento y la iglesia parroquial de Santiago.
En su centro, sustituyendo a una antigua fuente tradicional, se alza un significativo conjunto escultórico obra de Enrique Pérez Comendador, titulado "Homenaje al Guadiana", en el que se simboliza la conexión de la ciudad con la tierra que , fecundada por el río, constituye la base de su prosperidad y riqueza. Hasta tiempo no muy lejano en esta plaza desembocaba el llamado "Arroyazo", sobre el que se formó la calle de este nombre.
El Ayuntamiento, hoy situado en las antiguas instalaciones del Banco de España, sobre la zona de soportales, ocupó hasta hace unas décadas parte del viejo convento de monjas agustinas de Ntra. Sra. De Gracia, que fue cedido en 1842 para tal fin. Anejo al edificio municipal, y ocupando el primitivo cuartel de las Milicias Urbanas, se erigió a comienzos de esta centuria el mercado de abastos. Antes de en ese punto, el Ayuntamiento estuvo alojado en las traseras del actual, ocupando la casa del Conde de Granda, en la calle de este nombre; y antes aún, en la de la Cilla, no lejos de la Casa de la tercia o Pósito.
Hito sobresaliente resulta la iglesia parroquial de Santiago, obra de gran cuerpo originaria del siglo XVII.
Su fachada es de severo estilo herreriano, ejecutada en sillares, con portada clasicista de elegante diseño, cuya estructura recuerda muy directamente la de la vecina Santa María de Guareña, lo que sugiere la posible participación en ella del maestro Gil de Hontañón.
También cuenta con somera torre reconstruida en el siglo pasado. Al parecer en otro tiempo lucieron sobre esta fachada las estatuas de los legendarios Don Llorente y Don Benito, fundadores de la población.
Las portadas laterales, realizadas en 1570 y 1598, son semejantes entre sí, con arcos de medio punto, columnas laterales y frontón, luciendo sobre la de la Epístola el escudo del Cardenal Mendoza.
El interior del templo es de enorme espacialidad, con tres naves de igual altura con bóvedas de terceletes y otras de más adorno en el sotocoro, sobre esbeltas columnas, en algunas de las cuales se aprecia un intrigante desplome. Por su arquitectura y espacialidad esta iglesia es una de las más suntuosas y meritorias de la región. En cuanto a sus contenidos artísticos, la mayoría quedaron destruidos en 1936, entre ellos el soberbio retablo mayor barroco del XVII. El que hoy lo sustituye es obra moderna de buena factura, evocación del original.
Más moderna y modesta es la iglesia parroquial de Santa María, obra de sencilla resolución,con fachada de telón escasamente decorada, torre lateral rematada en chapitel e interior de tres naves con planta de cruz latina. Iniciada en 1881 bajo el mecenazgo de Doña Consuelo Torres, fue consagrada en 1896, siendo su artífice principal el cantero villanovense López Madera.
De modesta apariencia también, pero de notable interés histórico, es la ermita de San Sebastián, de la que se dice fue la primera parroquia dombenitense.
A las afueras se encuentra el santuario de Ntra. Sra. De las Cruces, Patrona de la ciudad, a la que el vecindario acude el Lunes de Pascua. De proporciones muy reducidas y variada composición es la ermita de Guadalupe, capilla que fue del antiguo hospital de San Andrés y San Sebastián. Otras ermitas fueron las de San Gregorio y la Piedad.
En un apreciable intento de rescatar elementos de las raíces tradicionales, hace unos años se acometió por iniciativa popular la recuperación del monumento del Cristo Redentor, situado en otro tiempo en el ámbito de la ermita de las Cruces y desaparecido también en 1936. El hito era conocido familiarmente como "el Santo Jabero", por estar rodeado de campos de habas.
En el terreno de las construcciones civiles deben señalarse el Colegio Claret y el anfiteatro llamado de las escuelas del Ave María, en el que llama la atención su poderosa fachada de inspiración clasicista. Algunas muestras, cada vez menos, de las viejas casas solariegas de la hidalguía local, perduran en la plaza y en las calles Arroyazo, Carrera, Consuelo Torres, Donoso Cortés y otras, algunas luciendo los blasones de los Anaya, Campos, Calderón de Robles, Morales, Peraltas, Granda, Quirós y otros linajes. También se mantienen interesantes realizaciones de la arquitectura aclecticista y modernista, como la que perdura en la calle Groizard número 8.
